Ayer no podía dormirme. Me amenacé con llamarte, preguntarte cómo estás, qué fue de tu pelo negro o de tus ojos profundos, que si seguías de novia o duró un mes como alguna vez bromeaste, que si extrañabas mi cama a 36 grados corporales o te volcaste al culto de las sábanas heladas.
Te busqué hasta tarde en las canciones de Ariel Rot. Cuando digo "tarde" me refiero de esos "tarde" que te dejan zombificado por el resto del día, esos que cuando volvés a casa te hacen caer desplomado en la cama. "Tarde", interesante palabra clave. Quizás no era que debía buscarte en Ariel, sino en Wilco, pero a nunca les diste pelota, y yo me la pasaba mencionando mi fascinación por ellos.
No te encontré, y ya van 20 años comprimidos en un puñado de días que se me empiezan a caer de las manos.
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