26 ago 2011

Cada vez iré sintiendo menos y recordando más


Y se muy bien que no estarás, ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo, ni allí afuera en ese río de calles y de puentes.


25 ago 2011

Con ese chamuyo a otro lado - 2

NdeA: La publicación "Con ese chamuyo a otro lado", http://dimensiony.blogspot.com/2011/08/con-ese-chamuyo-otro-lado.html, es susceptible de ciertos cambios. A continuación, uno de ellos en el cual me siento más representado.



"Perdoname, pero sucede que te vi entre todas las luces y sentí el impulso. Necesité acercarme a vos, tenía que decirte sos muy bonita. Será tu pelo de dominatrix, tus ojos oscuros o el modo en que estás amenazando con escupirme el trago de manzana en la cara.

Y me encantaría quedarme a charlar con vos, contarte que me gustan The Cure y White Stripes, que aunque sean muy malas escribo canciones, que me gustan Cortázar y los comics de Batman, que mis chistes son muy malos, que me gustan los besos en el cuello y me considero bueno dándolos también, que me gusta que me hablen, que me gusta mirar a los ojos, que tengo siete infiernos diseminados en la cabeza, que a pesar de lo pendejo te puedo llegar a sorprender. Me gustaría contarte que tengo cierta tendencia a equivocarme y me cuesta mirar para adelante.

Me gustaría poder sintetizar todo en un pequeño párrafo, pero la verdad es que tengo miedo de que poco te interese... y la verdad es que le tengo un terrible miedo al fracaso. Así que dicho esto, me voy a volver a la otra punta del mundo, con mi botella de Dr. Lemon, a esperar que se pase la hora. Te dejo tranquila"


Seguramente haya una nueva versión de este texto, en algún momento

Un verbo para ella

Tres campanazos y las quince horas acosaron el cielo gris de Buenos Aires. Te esperé en todos los balcones, con una mandolina y un sombrerito, que aunque ridículo, era pintón y ofrecía un interesante condimento a la serenata. Pudiste aparecer y ser dueña de un sin número de versos de todos los colores: los blancos y radiantes, del sentimiento el día que nos conocimos; los rojos tratarían la pasión con la cual nuestro beso ardió en llamas; algunos verdes reflejarían ese silencio de años hasta el reencuentro; los amarillos serían el susto de no encontrarnos en esa esquina; y los negros quizás significarían la tragedia. Aunque a ser sinceros "si yo soy tu novela, vos sos mi tragicomedia". La serenata nunca escapó de las cuerdas de mi mandolina, que pocos minutos después decidió convertirse al lutheranismo.

Y sin embargo, sin sentido, con ansiedad, con una calma falsa a punto de llover sobre mi Buenos Aires de barquitos de papel, te invito a compartir este amor dadaísta, loca perfecta. No te bases en nuestras viejas estadísticas, que si tu ex novio o si mi demonio de traje azul. Subite conmigo, sumemos enemigos por las veredas de tu barrio o del mío. Solo te pido, amor dadaísta, que te quedes conmigo, aunque seamos nihilistas. Somos caóticos, por definición marxista, pero empiezo a creer que nos gusta extrañamos tanto como besarnos o acariciar nuestra piel contra el piso hidro laqueado.

Woody Allen lo expresó bien en Vicky Cristina Barcelona. Barden y Penélope Cruz conjuran un amor tóxico que siente, y afirma, que solo puede ser completo desde su imperfección, desde la falta de algo, desde la suma de algo externo que divida, aleje y a su vez atraiga.

No me gustan tus silencios, cundo se trata de estar a millas. Muerdo tu anzuelo con gusto, caigo en tu trampa con placer, recibo tu ácido con ansias. No me pidas algo que no puedo darte y que solo puede salir de vos. Me patearon de la pasarela y el cambio de postas me dejó viendo desde un lado del camino tu gracioso andar en los brazos del destino.

Culparte es algo tonto a esta altura. ¡Al contrario! No lo hago. Soy culpable de mis ojos ciegos pero perceptivos. Soy culpable del miedo eterno a decirte todo lo que sé y creés que ignoro. Culpable de mis silencios, y de cientos de palabras que tendrían que haber sido reemplazadas por un "Ok, amor... ojalá el viento de vuelva a mis orillas"

Perdón, morocha, sé que te aburro mucho con estas líneas que no van a ningún lado. Las escupo porque me pesan en la cabeza, que ya se me está quedando sin pelo. Ojalá pudiera comerme las palabras para paliar el hambre de las tuyas.

Entrás, te vas, no estás... y nunca cambiás el canal.

Intenté seguir tus reglas... ¿podrías hacer lo mismo? Prometí no decirle al almacenero lo de nuestro affaire, aunque vivas con el miedo en la piel y aún guardes en un cajón las fotos de nuestro último encuentro. Prometí no aparecer los días que tu marido vuelve temprano de la oficina, así como aseguré tratarte de usted cada vez que alguien estuviera cerca.

Ahora bien, te pido encarecidamente que no me mires con esos ojos. Te pido que cuando me saludes con un "buen día" no apliques con tu lengua el poder de seducción que tantas veces me ató a tu cama. Sabés que soy débil, joven y tono. Detrás de todo el maquillaje que nos aleja, yo no solo deseo tu cuerpo, sino que te amo y disfruto de ver tu piel bajo los rayos del sol.

Dejá a tu marido y vayamos por el mundo.




Atte.
El sodero de Dublin

Sobrevivientes

Peregrinaron mis labios del norte al sur de tu cuerpo. Me sentí solo en tu desierto.

Charlas D

Y mientras se les acababa un té en las escaleras del Malba....

- "Debe ser tan excitante como de molesto. Esa cosa de lo prohibido a veces despierta algo. Pero... es molesto, hay que esconderse del mundo"

- "Sucede que esta ciudad es grande. Uno puede esconderse en la multitud y en la multitud, apretado y todo, estar solo."


24 ago 2011

Solo a un tipo como Spinetta se le permite algo como:

Amidama

Con ese chamuyo a otro lado - 1

"Perdoname, pero sucede que te vi entre todas las luces y sentí el impulso. Necesité acercarme a vos, tenía que decirte sos muy bonita.

Y me encantaría quedarme a charlar con vos, contarte que me gusta Depeche Mode, que canto porque me gusta, que Bioy Casares y Benedetti son genios, que tengo moderado sentido del humor aunque no me suelo reir, que me gusta mucho usar estos lentes y que a pesar de lo pendejo te puedo llegar a sorprender. Me gustaría contarte que tengo cierta tendencia a equivocarme y me cuesta mirar para adelante.

Me gustaría poder sintetizar todo en un pequeño parrafo, pero la verdad es que tengo miedo de que poco te interese... y la verdad es que le tengo un terrible miedo al fracaso. Así que dicho esto, me voy a volver a la otra punta del mundo, con mi botella de Dr. Lemon, a esperar que se pase la hora. Te dejo tranquila"

Jack, Meg... Lonely duets.

Escuché a The White Stripes en vivo. Tuve esa suerte. Es una pena que Jack y Meg dejen de tocar juntos, pero era una realidad que tarde o temprano iba a aparecer. El tiempo hizo que el rojo y blanco pasara a ser negro... de la inocencia al pecado.

Estuve mucho tiempo analizándolo, aunque suene gracioso. Jack, en los recreos del dúo dinámico, se dedicó a armar nuevas bandas como lo son The Raconteurs y The Dead Weather, e incluso produjo la música de películas como Cold Mountain y participó junto a Alicia Keys del soundtrack de Another way to day, una de las últimas películas de James Bond. Por su parte, Meg... no hizo nada. Creo que lo más recordado de ella es aquella canción de Ray Lamontagne, mezcla de perversión oculta y amor en golpes cuadrados.


La verdad es que las diferencias entre ellos se fueron acrecentando. Hayan sido amantes, pareja o hermanos, los caminos estancaron en el barro a Meg, donde ensució su vestido mientras se divertía golpeando cosas, mientras que Jack decidió ver los colores del mundo y cambiar sus pantalones cortos por unos trajes de nene grande.

Jack encarnó, de alguna manera, aquel sentimiento de quien ve a su pareja de años ya no como un recurso para su máxima expresión, sino como un plomo que lo hunde y lo mantiene en la misma cuadra mientras la fiesta se hace en el barrio de al lado.

Y aquí la parte idiota: Es el Jack en cada uno que se quiere escapar por miedo al loop pretérito. Todos tenemos un Jack con ideas, fantasías, ganas de cambio. El contexto cambiará siempre, y el presente se volverá pasado y Fantasía Meg White dejará de ser tan fantástica para ser simplemente un nombre y un apellido designados.

Yo espero encontrarme con una Meg que me fascine todos los días. Que sea fantástica como Elephant cada mañana. Que me mime con silencios, pero que si es necesario, golpee hasta el hartazgo los muros, que retumben los techos y los vecinos no puedan dormir.







Para el final algo de caos... Uno de los mejores temas de White Stripes. En vivo, pura bomba, le pese a quien le pese. Tuve la chance de verlos en vivo junto a Agos y nos voló la cabeza. Abandono, despojo y un último mensaje... Gracias Meg, gracias Jack.


Me lo dijo fuerte y claro





Con palabras no hacés nada




21 ago 2011

Loops

Otra noche de suicidios...

Creo que en los últimos tres días sumo algo de 6 horas de sueño. La temperatura 38° parece ser la ideal para el termómetro cada vez que le pregunto cuál es el motivo de mi cabeza rebotando por las paredes.

El frío, a su vez, decora de manera particular la velada. En vez de quedarme en la cama, escuchando el último de Piaf o Sinatra me voy a buscar la dirección exacta de mis infiernos por Almagro o Caballito. Hay un bar en el medio, justo donde muere Medrano, donde alguna vez me dijiste que debajo de una de las mesas del primer piso dejaste escrita en rumano la ruta de acordes descendentes hasta el primer círculo del infierno.

Desde ahí el camino sería más sencillo. Simplemente descender, y eso se hace muy sencillo una vez que entrás en el loop. El secreto es reconocer los ciclos. Cuándo empieza, cuándo llega a la mitad, cuándo termina. Reconocer las cadencias entre cada paso, dónde se acelera, cuál es el motivo por el cual existe vacilación en el tercer movimiento pero en el cuarto se recupera la falsa calma.

Ya lo ves, me desintegré un poco, pero la esencia es el perfume que me tiene maravillosamente atado a tu pasado. Perfume que no me pude sacarme de las manos hace tantos años, que me despierta en el medio de la noche y no me da explicaciones cómo desde la soledad de mi cama de clavos puede materializarse en humo rojo y por mis fosas nasales desconfigurar mi cerebro.

Pero tranquila. Siempre trabajé con el sistema operativo quemado. Es como esas noches en las que entré con una sonrisa y haciendo comentarios tan idiotas sobre los muebles del lugar, mientras agito los brazos y cambio el tono de voz para darle más ánimo de simpatía a las palabras. No sé si funciona o es solo la corteza crujiente que mi miedo genera para no atosigarte con mis demonios. Aunque vistan elegantes, son demonios, seres del más asqueroso de los lugares posibles. Y no quiero que te usen de chivo expiatorio.

Escritas estas palabras, que perdieron norte cuando se dignaron a aparecer, solo intento retomar el camino hacia tus silencios. Soy presente, y seguramente tengo un futuro aunque el día de hoy sea gris, pero por sobre todas las cosas llevo un pretérito en mi espalda, cicatriz de pasiones y palabras erradas. No lo cargo con vergüenza, sino con alegría.... aunque esa alegría me de ganas de llorar.

Un presagio

Las canciones son la clave. Ya te las voy a cantar, cuando el viento devuelva a mis orillas.

0729

Me siento Krafty, de New Order.

Escuchala, o escúchenla... no sé realmente quién lee estas líneas perdidas.

Me basta con recordar...

...que esos son nuestros cielos.

Wherever you go,
wherever you land.

Sight to behold


Can you sing along?
Still love it would be much better
I fell love... yeah, it would be much better.

I know!

19 ago 2011

Calor de inframundo

Vamos a criar músicos y poetas en los Campos Eliseos.

Van a componer las melodías más hermosas y van a plasmar en palabras a los sentimientos más ìntrincados y los más puros.


Van a ser felices, donde quiera que estén.

Y pronto fue algo como:



Es una buena excusa, quizás una buena intención. Por las dudas cargo en
mi bolso el cuaderno con las canciones que ibamos a tocar en el metro de
Londres.

18 ago 2011

Tu nombre sobre mi nombre

Mientras el sol se filtra por mi ventana
no sé si aquella luz regresa aquí.
No sabes cómo extraño mi calma,
no sé si voy a ser feliz asi...

Dime mi amor ¿Me perdí?
Dime porque no te vi.
Y espero que te olvides mi nombre.

Mientras el sol se filtra por mi ventana
la lluvia brinda su aire en mi.
No sabes como extraño mi calma,
no sabes si voy a ser feliz así.

Dime mi amor ¿Qué pasó?
No se porque yo no fui.
Y espero que te olvides mi nombre.

Solo espero que las brumas del alba
traigan un nombre a mi vida.
Espero que las llamas del alba
traigan un alma.

Bien sabes como extraño mi alma,
no se si aquella luz se queda.
Sabes como extraño tu alma,
no se si aquella luz se queda en mi.

Espero que las llamas del alba
traigan un rumbo a mi vida.
Espero solo espero tu nombre
sobre mi nombre en este día.

La eternidad busca un paso en tí, amor.
Es que la eternidad solo busca un paso en ti, amor.

17 ago 2011

Nubes bajas en un miércoles gris

Por una cabeza,
si ella me olvida
qué importa perderme
mil veces la vida,
para qué vivir...

Dijo "Oye, Timmy! No todo está tan mal. Quizás sea hora que me devuelvas el Prozac"

Dos fechas incómodas, un misil en mi placard, incontables días de silencio, un dolor en el medio del pecho, una semana de insomnio, tres canciones mudas, un disco trágico, un futuro pendiente.


16 ago 2011

Refugiados sobre el diván




Te miré tristemente.
"No hay mas tiempo que perder", sonreíste.

Aquí también, creías que estabas lejos.

Un misil en mi placard

Las pupilas en llamas. El ardor se divirtió quemando cada célula de sus nervios. Era una gran contradicción con lo nublado de su corazón, pero a esta altura de su historia cualquier similitud con la realidad era puro karma.

Agarró la campera y buscó en la mesita ratona los puchos y las llaves. Sabía a dónde tenía que ir, al menos durante esos primeros 30 segundos que le tomaba llegar desde la segunda vuelta de la llave en la cerradura hasta el ascensor. La ansiedad lo llevó a desenfundar el primer rubio en cuando llegaba al lobby. Para cuando abría la puerta del edificio ya tenía el encendedor listo para encender su vicio.

Dos cuadras le tomaron para volver a reaccionar. Tenía que doblar: desde ahí serían cuatro cuadras derecho y después agarrar la cortada para salir a la avenida. Era un trayecto lleno de laberintos, de esos que lo confundían al punto de olvidar nombres y fechas. Y así fue. Tres puchos más tarde se sentía completamente vacío y no recordaba a dónde tenía que ir.

La praxis de mi analista

"Pibe, tenés que aprender a perdonarte"

6 ago 2011

Papiros

"¿Ahora cómo voy a hacer para dormir?" se preguntó aterrado mientras cerraba el cajón. No lo entendía. De todos los lugares para guardar la ropa tenía que ser ese, ese maldito cajón el que tuvo que abrir.

Retrocedió con miedo. Se sentó en la cama y clavó la mirada en sus pies. Tomó un leve impulso que depositó su espalda de lleno en la cama. Los siguientes 15 minutos se le pasaron en la idea de que esas sábanas pudieran ahogarlo y ahorrarle la agonía.

Inspiró y, mientras miraba el ventilador que giraba en segunda velocidad, se llevó las manos a la frente. "Cómo era esa canción de los Cadillacs?... ah! Vamos, mi cariño, que todo está bien, esta noche cambiaré, te juro que cambiaré. Vamos ya, negrita, ya no llores más. Por vos yo bajaría el Sol y lo hundiría aquí en el mar". Seguir a la Luna no le serviría de nada esa noche.

Se reincorporó y a su mente llegaron todos esos recuerdos: el café del bar por Sarmiento, la brisa de la estación durante la primavera, el contraste del caos del lunes y la paz del domingo en la avenida principal, el rocío del pasto de ese parque donde se revolcaban, los bancos más cómodos de aquella galería con flores de todos colores, los besos escondidos dentro de las columnas ámbar y el dulce néctar de la incertidumbre que encerraba cada mirada sin una definición total de la situación.

Era tarde, y su piel, que era un papiro grabado con sus poesías, comenzó a arder bajo el ventilador en segunda velocidad. En un instante, la habitación comenzó a llenarse de los fragmentos de poesía ardiente. Sus ojos secos podían leer claramente todos esos fragmentos de Cortázar, Borges, Sabato y Bioy Casares que se empezaban a pegar contra el techo.

Se había olvidado que eran de carne y hueso.