24 ene 2012

10 años después

Cruzarse a una ex pareja es una situación que genera una sensación rara, una suerte de nudo en la boca del estómago y una presión la boca del esternón. Mucho más rara es esa sensación si la ves de la mano de un hombre, que vendría a ser su pareja, su actual, quien ocupa tu lugar (porque, seamos sinceros, la "ex" recibe su cargo en base a la pertenencia. No es cualquier "ex" es MI "ex"). Sin embargo, la presión en el pecho llega a niveles intolerables cuando quien sostiene su mano es un loquito con su boca y su nariz, y los ojos de otro.

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